8.2.13

Las miradas que matan

Hace unos días, me subí un transporte público con mi hija de 10 años. Estaba tan lleno que ella tuvo que sentarse en mis piernas (que no es poca cosa con su tamaño). Justo al lado mío, se sentó una mujer/madre joven con su hijito de aproximadamente 3 años. A ella le costó un poco acomodarse por la falta de espacio, el niño percibió cierta inseguridad y empezó a llorar. Ella intentó que no llorara durante el primer minuto y luego, desconectó su mirada y el niño se entregó a llorar.

El viaje duró aproximadamente unos 40 minutos y el pequeño lloró todo el rato, se inclinó sobre el suelo con su carita metida entre la falda de su madre que permanercía con la mirada perdida. Mi hija estaba tensa viendo al niño llorar (porque sabe lo que para mí significa eso) y no pude evitar observar detenidamente la expresión de cada una de las personas que nos rodeaban.

Todas las miradas, absolutamente todas era de "compasión" por el niño. Todas las personas en el fondo lo que queríamos era que el niño dejara de llorar, pero no sé si en realidad por sentir algo hacia él, sino porque el llanto de un niño es bastante molesto. Así que hubo algunos pequeños intentos por "acariciarle" y de alguna manera que esa madre REACCIONARA. Ella.... permanecía con su mirada al vacío.

Continuaron mirando a la madre, esas miradas que le decían "calla a tu hijo", "consuela a tu hijo", "abrázalo"... "haz algo de una vez", "pobre niño", "qué mala madre", "cómo puede no hacer nada". Y así, de pronto, dejaron de ser solo miradas y empezaron a ser comentarios entre las demás mujeres: "pobrecito".

La mirada al vacío que tenía la madre impactó profundamente mi corazón. Había dolor, abandono, frustración, infelicidad. Todo lo que ella en ese momento era incapaz de poder entregarle a su pequeño. No porque no lo ama, sino porque su fuerza interior no daba más.

Sentí unas ganas tremendas de abrazarla a ella, de decirle algo que la hiciera sentir mejor. De decirle que la entendía y que alguna vez quizá he sentido algo parecido a lo que ella sentía y que sé que ama a su hijo a pesar de que no tiene la fuerza para hacerle callar el llanto en ese momento. Que ignorara todas esas miradas juzgadoras que tenía encima, que era una madre como todas. Sin embargo, me quedé ahí, callada, estúpida sin saber cómo hacerlo. Lloro al volver a pensar en su mirada y en mi impotencia de abordar a una desconocida que necesitaba de su tribu, de otras mujeres, de comprensión, de admiración y compañía.

Me enoja ver cómo entre mujeres y madres nos juzgamos tanto. "La buena madre", "la mala madre", somos simplemente madres, cómo podamos, con los recursos que tenemos y en todo caso, si por momentos no podemos más, la mirada debe ir hacia la madre, a la comprensión de su mundo, de su realidad, de su contexto y no al llanto desconsolado que ese niño tenía. Lo único que ese pequeño estaba haciendo, era llorar a gritos lo que su madre siente, pedir ayuda para que alguien la rescate porque se preocupa por ella.

Cuando estábamos por llegar, la madre de la mirada perdida se percató que su niño tenía los mocos que le colgaban, sacó un pequeño pañuelo, le limpió la nariz y en ese momento el niño volvió con su mirada y dejó de llorar. Necesitaba un simple contacto, la mirada de su madre y eso le permitió abrir sus ojitos y darse cuenta dónde estaba. Fue el contacto (físico y visual) de esa díada lo que rompió el llanto.

Me duele. Sigo buscando dentro de mi la forma en que podría tan solo haber enviado a esa madre un poquito de mi cariño y comprensión. Sobre todo, porque llevaba a mi hija y seguramente ella y yo hemos pasado momentos similares.

Reflexionemos. Con una mirada, hacemos mucho daño, mucho más de lo que imaginamos.


4 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo contigo... he estado en cualquiera de los papeles en algún momento, como hija, como madre o como simple espectadora y es doloroso desde cualquier perspectiva.

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  2. complejo, aplaudo tu sinceridad

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  3. Gracias por estas reflexiones. El otro día vi a un padre dejando llorar a su hijo dentro del carruaje, él le movía para que dejara de llorar pero no hacía más...fue desgarrador para mi el escuchar a ese niño pedir que lo alzaran pues eso era lo que pedía, aunque no hablara se podía entender. Y yo juzgué al padre, no comprendo como se puede dejar llorar así a tu hijo. Somos adultos pero no necesariamente maduros para tener hijos, ni siquiera para tenernos a nosotros, para comprendernos...

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